Giardini Reggia Di Caserta, Caserta
Leyendas urbanas de la ciudad de Nápoles
La rosa envenenada y el hechizo de la cueva real
CASERTA – Crónicas antiguas narran un amor frustrado: el del príncipe Andrés por Rosella, la bella hija de un pescador. Las damas de la aristocracia, cegadas por los celos, recurrieron a una hechicera para interrumpir la boda. Obtuvieron una rosa cuyo aroma mortal, debido a un error fatal en el hechizo, no mató a la joven, sino que la transformó en una anciana deforme.
Una bruja de Benevento le reveló a Rosella que solo el beso de su prometido podía romper la maldición. Sin embargo, el príncipe, al no reconocer a la anciana como su amada, partió en su busca, muriendo poco después de pena. El soberano, creyendo que la misteriosa anciana era una bruja, ordenó su exilio en una cueva del parque real.
Décadas más tarde, Rosella, ya libre, conoció al cazador Ulrico, a quien ofreció una ramita de rusco. Tras la muerte del joven durante una cacería, Rosella fue injustamente acusada de brujería y capturada. Como último deseo, pidió besar los restos de Ulrico. Inclinándose sobre él, se pinchó con la rama: una sola gota de su sangre, al caer sobre los labios del cazador, obró el milagro, devolviéndole la vida. Ese gesto de amor rompió la antigua maldición: Rosella recuperó su juventud y, dos días después, cumplió su sueño de amor al casarse con su salvador.